Iñaki Alegría

Tengo la obligación de ser hoy mejor que ayer

Miguel Pérez

El 10 de abril de 2017, el diario El País publicaba en la sección En primera línea la experiencia de Iñaki Alegría, director médico del hospital de Gambo (Etiopía). Recogemos para Utopía algunas líneas.

“No sabes por qué, pero hay lugares que te llegan al alma y llenan tu vida para siempre. Etiopía es ese lugar para mí. Era residente de pediatría en el hospital de Granollers (Barcelona), cuando pisé por primera vez Gambo. Aún no lo sabía, pero mi existencia iba a cambiar.
(Al principio) no podía dormir, cerraba los ojos y veía el sufrimiento de Ruziya, Abdulakim… Una vez has puesto nombre propio a los niños y niñas que mueren de hambre no puedes permanecer indiferente. Cerraba los ojos y pensaba en Mikaeli, Abdul… En cómo estarían. Escribía por las noches de insomnio en una libreta a la luz de una pequeña vela, pues en muchas ocasiones no teníamos luz. Escribía para expresar mi angustia, para liberarme algo de ella. El papel era y es la voz de mi alma, mi compañero que nunca falla ni me abandona. Superé el sufrimiento gracias al apoyo de la gente allí, a su amistad…
Se acabaron mis días en el hospital de Gambo, los tres meses llegaron a su fin, y con ellos mis días en Etiopía. Mi corazón me pedía que me quedara, pero mi cabeza sabía que para poder ayudar mejor, era preciso que terminase mi formación en Barcelona. Regresé a Granollers.No podía dejar de pensar en Ruziya, en el día que su madre la trajo en brazos al hospital porque no podía ni sostenerse en pie, en el día que marchó a casa saltando. No puedo olvidarlos.
De la experiencia vivida en Gambo, nació la necesidad de crear la ONG “Alegría sin Fronteras”. Poco a poco distintas personas se fueron sumando y la asociación fue creciendo.
Después regresé a Etiopía, bien cerca de Gambo, a Meki. En uno de los desplazamientos a Gambo, la comunidad me expresó su deseo de que fuera el nuevo director médico del hospital. Acepté. Había llegado el momento de regresar, ser parte de Gambo, con ellos y entre ellos.
El hospital, dirigido por los misioneros de la Consolata, la ONG “Levante en Marcha” y la ONG “Alegría sin Fronteras”, el equipo de trabajadores y la comunidad tenemos un objetivo común: mejorar la vida de las familias. Hacer que Gambo sea un lugar feliz y saludable.
Por mi parte, tengo la obligación de ser hoy mejor que ayer, por responsabilidad, porque de ella dependen cientos de personas, su vida, su futuro. Estoy aquí por ellas, con ellas y gracias a ellas. Gracias Gambo. ¡Con Alegría!”

Pepa Torres

Los cuidados son las trincheras permanentes, donde se llevan a cabo las tareas que el sistema mantiene invisibles y ocultas, vinculadas a lo cotidiano y a la materialidad y que nos hacen estar dispuestas y dispuestos al mundo. Los cuidados comprenden todas aquellas actividades que desarrollamos para atender o apoyar a otras personas de manera tanto física como emocional para sobrevivir cada día. Tienen una dimensión material directa, pero también emocional y relacional. Sin cuidados no hay vida, sin embargo, cuidar, no llena un curriculum, no otorga prestigio. Lo político en nuestro mundo sigue la lógica de la aparición y la materialidad de la vida permanece escondida. Por otro lado, cuidar baja a los individuos a su propia fragilidad y nos hace salir de la fantasía capitalista de la suficiencia.
Por ello necesitamos radicalizar y revolucionar los cuidados. El ecofeminismo y la economía feminista han sacado los cuidados del espacio de lo íntimo para ubicarlos en la plaza pública urgiéndonos a revolucionarlos y a pasar de la ciudadanía a la cuidadanía. Es decir, un sistema de relaciones y reorganización social que pone en el centro de la sostenibilidad de la vida y el cuidado como una categoría relacional y política sin la cual la vida no es posible.
La reivindicación de la cuidadanía supone reconocer el cuidado como esencia de lo humano, des-feminizándolo y redescubriéndolo como un valor universal. Cuidado y ternura constituye un orden alternativo al de la explotación y la dominación y están vinculados a la razón y la justicia cordial más que a la razón instrumental, su lógica y su justicia

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