Este es el mensaje que la Pastoral de la Discapacidad de Palencia lleva a las distintas parroquias de la ciudad. Un domingo al mes se acerca un grupo grande de personas a alguna de las parroquias para compartir con la comunidad su vida. La Pastoral de las Personas con Discapacidad está integrado por representantes del Centro Villa San José, el Centro Sociosanitario de las Hermanas Hospitalarias, el Centro Cultural de Personas Sordas y el Centro de San Juan de Dios.

El evangelio muestra en distintas ocasiones a los excluidos de la sociedad en tiempos de Jesús. Ciegos, enfermos... al borde del camino; llamados 'pecadores ellos o sus padres' en cuanto  tenían alguna enfermedad, excluidos de la vida social y  del templo.
Sin embargo, Jesús anuncia la Buena Noticia del Reino especialmente a los pobres, a los sencillos, a los marginados, y muestra su compasión y reintegra su dignidad y valor especialmente a ellos, llegando a ser, a su vez, portadores de la Buena Noticia de Jesús.  
La Pastoral de la Discapacidad se encuentra en el marco de la Pastoral Social y Caritativa de nuestra diócesis de Palencia y quiere seguir las líneas del anuncio de Jesús.
Nuestro objetivo es promover y animar en nuestra diócesis de Palencia el apoyo y acompañamiento a las personas con discapacidad física o intelectual y a sus familias, hacia una experiencia de Dios en el seno de la comunidad, para una inclusión plena en la vida eclesial, favoreciendo una participación activa en las acciones de las parroquias y defendiendo sus derechos.
De igual modo, ofrecemos nuestro apoyo a los agentes de pastoral en procesos de catequesis de las personas con discapacidad. Y estas personas pueden también ofrecer sus capacidades, su corazón sin barreras, como agentes de evangelización.

Francisco Javier Altuna

Por M.ª Jesús M. Escanciano

Como dice Eduardo Galeano: “Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo”
Muchos de estos gestos, de estos detalles, de personas que nos rodean, a veces desconocidas, nos pasan desapercibidos. Pero otros nos hacen reflexionar. Cuando alguien te atiende con solicitud, prontitud y dedicación cuando vas a solicitar una determinada información; cuando se hacen las cosas con amabilidad; cuando recibes una sonrisa y das los buenos días con la misma sonrisa; cuando dejas el asiento a una persona mayor en el autobús; cuando das las gracias por el favor realizado; cuando pides las cosas por favor; cuando reconoces el trabajo y el tiempo que la otra persona te ha dedicado; cuando en definitiva vemos y observamos a las personas que nos rodean con un poco de detenimiento y atención. Muchas de estas actitudes pienso que están desapareciendo de nuestra sociedad. Pueden parecer tonterías, pero creo que no lo son.
La vida en la que estamos inmersos va a demasiada velocidad como para pararnos a pensar, a reflexionar, a encontrarnos con nosotros mismos (algo que cuesta, y mucho). Por eso hay gente a la que le llama la atención, cuando oye este comentario “ha anotado en la agenda reunirse consigo mismo un día a la semana, a una determinada hora”.  Única manera de pensar y reconducir un poco nuestra existencia; de  pensar en las personas y en lo que yo puedo hacer por ellas.  En definitiva, y en el fondo, ellas son lo más importante, lo único importante. No lo perdamos de vista, que nos va la vida y el futuro en ello.

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