Autoreflexión para mejorar

Mi granito de arena

Maura Mier

A menudo escuchamos, leemos e incluso  debatimos sobre los déficits de nuestro sistema educativo. Entre otros muchos aspectos nos lamentamos de que no está adaptado a las necesidades reales del alumnado, no responde a sus intereses, ni tiene en cuenta talentos y habilidades individuales; apreciando una clara tendencia hacia la homogeneidad. Asimismo se vislumbran aspectos sobre la concepción de la enseñanza que refuerzan las ideas tradicionales, que conciben a las criaturas como sujetos principalmente perceptivos, pasivos y como un saco a llenar de conocimientos a través de un proceso principalmente lineal donde se concibe al educador como un mero transmisor de contenidos. Son estas y otras carencias del sistema en las que en muchas ocasiones nos escudamos y justificamos nuestra labor docente.
Como parte de ese sistema educativo, profesionales de la educación y personas que estamos en contacto directo con niños y niñas debemos cuestionarnos cuál es nuestra postura: ¿estamos abiertos al cambio?
En el mejor de los casos nos formamos, buscamos personas que se encuentren en nuestro mismo proceso y hacemos buenos propósitos para poner en práctica lo que escuchamos sobre inteligencia emocional, aprendizaje cooperativo, metodologías alternativas, trabajo por proyectos,  enseñar a pensar…
Evidentemente no es tarea fácil porque, además de por otros factores,  afloran a nuestra práctica docente las ideas implícitas y las creencias adquiridas a través de la cultura escolar de cuál es el papel de la escuela, de cómo debe ser el rol del docente (transmisor de conocimientos, conocedor de todos los saberes…) y nos acomodamos una y otra vez a  los libros de texto.
Desde estas líneas animo a los profesionales de la educación a abrir la mente para cambiar, a superar el miedo y ser valientes para innovar. De esta manera tendremos en nuestras aulas niños y niñas más emocionados y motivados. Debemos  comprometernos en la actividad docente aportando nuestro granito de arena para ir cambiando el sistema desde dentro del aula. Porque como bien dice el refrán, “un grano no hace granero… pero ayuda al compañero”.

LA DROGA: un problema silenciado

Tirso Castrillo

Se dice que “sólo existe lo que sale en TV, Prensa o Radio”. Esta afirmación es una verdad a medias, porque los medios son como un ventilador que pone los problemas en la plaza pública para originar un debate en torno a ellos. Cuando el ventilador se pone a mil revoluciones se crea la llamada “alarma social” y durante una temporada parece que sólo existe ese problema: dígase Cataluña, la guerra de Siria, la pederastia, la violencia sobre la mujer, etc. Pero, en un momento determinado, si alguien decide bajar las revoluciones del ventilador, el problema desaparece de las primeras páginas y al cabo de un tiempo la cuestión se silencia hasta que  desaparece de la escena. ¿Se acabó el problema?
Algo de esto me parece a mí que está ocurriendo en la última década en relación con la venta y el  consumo de drogas y alcohol. No se habla de ello prácticamente nada, pero sigue habiendo personas que la consumen abundantemente. A veces hacen una mala mezcla o la compran deteriorada y acaban en el hospital. Cada día, en los controles de carreteras, aparecen más conductores que han consumido sustancias tóxicas o con un grado de alcohol en la sangre elevadísimo. Muchas muertes violentas y enfrentamientos tienen que ver con ajustes de cuentas con la droga de por medio. Muchas familias viven un infierno en total secreto porque alguno de sus miembros se mueven en este mundo. Gran parte de los reclusos de nuestras cárceles provienen del tráfico o consumo de estupefacientes.
Evidentemente, la droga sigue siendo un problema social importante. ¿Por qué se silencia? ¿Por qué no se pone de manifiesto con más relieve? ¿Tanta fuerza tienen las mafias que lo controlan?
Los problemas no se resuelven cuando se ocultan, sino cuando se ponen encima de la mesa, se analizan y se buscan soluciones entre todos. Y las drogas, por mucho que miremos para otro lado, están ahí y necesitan una solución urgente.

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