José Alberto Valdecañas

Sí, pero no;
arre, pero so.

—¿Qué es de tu vida, José Alberto? No sé nada de ti desde antes del verano…
—La verdad, entre el fin de curso, vacaciones, visitas a médicos, ahora el comienzo de curso y lo de Cataluña, he estado muy ocupado…
—¿Ocupado tú con lo de Cataluña?
—Pues sí, como español, preocupado por la “posibilidad imposible” de separación de una parte de mi país. Te habrás dado cuenta que todos los días se decía algo en los medios al respecto…
—¿Cómo que “posibilidad imposible”? Pues yo estoy de los catalanes independentistas −porque hay otros que quieren seguir siendo catalanes y españoles− hasta un sitio que no te digo. Ya me gustaría a mí pedir lo mismo para Castilla…
—Digo posibilidad imposible; sí. Hasta el mismo presidente de la Generalitat lo reconoce: es como declarar la independencia, pero no; es como decir arre, pero so… Es más, ¿cómo se puede suspender algo que no se ha declarado? Más aún, si suspendes algo es que ya lo habías declarado antes...
—Pues no entiendo nada; esto es un trabalenguas que no tiene sentido ni dialogando.
—Imagínate dos niños que estaban juntos; uno se apropia de parte de las chuches o el bocadillo del otro y encima se reafirma en la acción, pero le pide diálogo para seguir cogiéndoselos y buscar una solución a su enfrentamiento o relación.
—Y, ¿no será mejor que primero deje de cogerle las chuches y el bocata o se los devuelva y entonces dialoguen sobre lo que harán o no?
—Pues algo así puede estar pasando con lo referente a Cataluña; aun en la ilegalidad se pide diálogo; y desde el gobierno Central se dice: “diálogo sí, pero dentro de la ley”. Sin embargo el independentismo parece que tiene decidido llevar su enfrentamiento con el Estado hasta las últimas consecuencias, pero tendrían que valorar el riesgo de hacerlo.
—Entonces, ¿Quién tiene razón?
—Tener la razón, o creerse que se está en posesión de ella, no significa automáticamente que los objetivos que se persiguen se van a conseguir también automáticamente. El problema es que esta situación de provisionalidad e incertidumbre no es buena para nadie y, sobre todo, está haciendo mucho daño a la economía, de manera especial a la catalana; más de 500 empresas están anunciando su salida de Cataluña ante esta incertidumbre.
—Esperemos que en las próximas semanas se aclaren las cosas.

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