Joaquín García Roca, “Cristianismo, nuevos horizontes, viejas fronteras”

El cristianismo está de mudanzas, vive entre lo viejo que no acaba de morir y lo nuevo que se resiste a nacer.
La llegada de Francisco solicita “audacia y creatividad a la hora de repensar los objetivos, las estructuras, los estilos y los métodos evangelizadores”, dado que “estamos en un cambio de época y quizá hubo respuestas para la edad infantil pero no para la edad ADULTA”. En el “quizá” se expresa una sospecha infundada sobre los lastres, realmente existentes, y una invitación a buscar otros mimbres, en un momento en el que se tambalean los fundamentos socio-culturales, económicos, políticos y espirituales de nuestro tiempo.
Todos, científicos, humanistas, historiadores... aluden a la metamorfosis para significar el nacimiento de un nuevo orden social, al modo como la oruga se transforma en mariposa. Todos coinciden en que la humanidad asiste actualmente a cambios sistémicos y vive tiempos de zozobra e incertidumbre, que requieren una nueva residencia mental y cordial, y un estado alternativo de conciencia colectiva ante la globalización del sufrimiento.
El cristianismo no puede limitarse a ser un simple huésped, sino agente y paciente en sus logros y fracasos, cómplice y heredero al giro de época. El cambio de época abre nuevos horizontes para el universo cristiano, perspectivas para recrearlo y coraje para acometer las necesarias mudanzas que requiere la acreditación de la fe cristiana en nuestro tiempo.

¿Quién empezó la asociación?

José Fernando Juan

Mucho antes de que se hablara de los emprendedores sociales, personas con arrojo han tejido una amplia red de asociaciones en todas las ciudades. Cuando se investigan un poco, cuando preguntas por su historia, siempre das con alguien que al inicio decide abrir camino. Lo particular en este tipo de grupos suele ser toparse con una persona que convierte su sufrimiento en una oportunidad, que da la vuelta a su situación de soledad e incomprensión para hacerla encuentro, que del aislamiento y la falta de reconocimiento y visibilidad surgen grupos que se hacen presentes con actividades y organizan sus peticiones en las distintas administraciones.  
Quizá no todas las asociaciones, claro. Pero sí aquellas que tienen que ver directamente con las personas en riesgo, con algún tipo de diferencia, con situaciones dolorosas como punto de partida. Asociaciones contra el #AcosoEscolar, asociaciones de padres de niños con autismo (TEA), con hiperactividad (TDA-H), con “enfermedades raras”, asociaciones de barrio ante determinadas problemáticas… Hoy, cuando ya nos parece normal acudir a ellas si estamos en una situación similar y nos organizamos a través de ellas, convendría preguntarse lo que hay en su origen.

  • Personas que abandonan su soledad, porque saben que no estarán solas.
  • Personas que abandonan la oscuridad. Y se hacen visibles, y buscan apoyos y apoyar a otros en lo mismo que ellas están viviendo. Rompen el estigma social, se enfrentan al no saber, al ser los primeros, a sus propias esperanzas y expectativas.
  • Personas que abandonan el victimismo. Ven una oportunidad de crecimiento.
  • Personas que abandonan la impotencia. Donde no había nada, ahora hay proyecto e interés, objetivos a lograr, actividades que generan encuentro.
  • Personas que contagian. Seguramente al ver una asociación que funciona bien, otras nacieron sobre distintos asuntos. Seguramente hayan hecho bien no sólo a su “grupo”, sino a toda la sociedad.


A estas personas habría que ponerlas un monumento. No he querido personalizar porque no son pocas y temo olvidarme de alguna y, también en parte,  porque la asociación nunca se sostiene (o no debería al menos) sólo en una persona, por muy importante que sea. ¡Adelante y muchas gracias! ¡Sois fundamentales en nuestro mundo! ¡Vuestro testimonio siempre alienta!

Recibe Utopía

Apúntate y recibe la revista Utopía en tu correo.

Free Joomla! template by Age Themes